sábado, 26 de julio de 2008

Proyecto "Sala de Arte" - Rioja 1576 Rosario

En el año 2006 fui participe del proyecto Sala de arte casa del Vecinalista, junto con la Sra. Sonia G. Oyola (Coordinadora Gral. Casa del Vecinalista de Rosario), y el Sr. Cristián Pane Andrés, ideólogo del mismo.
Tal emprendimiento que partió del mundo de las Ideas, siguiendo los pasos corespondientes de toda Creación: Intención-Idea-Forma, fue una experiencia unica y muy enriquecedora, cuyos frutos colmaron las expectativas iniciales, brindando en las dos salas destinadas al mismo, un espacio gratuito para la manifestación de las diferentes expresiones artísticas de la Ciudad.

El inicio





La idea hecha forma





.........................................................................................................................

Inauguración 27 Octubre de 2006









































Chiqui Gonzáles,
(Ministra de Cultura de la Provincia de Santa Fe)
y Sonia G. Oyola,
(Coordinadora Gral. de la Casa del Vecinalista de Rosario)



Fabián Peralta, Chiqui Gonzáles, Sonia Oyola, Santiago Pane. Claudio Tomassini, Cristian Pane Andres.


.........................................................................................................................




.........................................................................................................................
Distinción Recibida 

La Emoción del Ideal

Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un ideal. Es ascua sagrada, capaz de templarte para grandes acciones. Custódiala; si la dejas apagar no se reenciende jamás. Y si ella muere en ti, quedas inerte: fría bazofia humana. Solo vives por esa particula de ensueño que te sobrepone a lo real. Ella es el lis de tu blasón, el penacho de tu temperamento. Innumerables signos la revelan: cuando se te anuda la garganta al recordar la cicuta impuesta a Sócrates, la cruz izada por Cristo y la hoguera encendida a Bruno; -cuando te abstraes en lo infinito leyendo un diálogo de Platón, un ensayo de Montaigne o un discurso de Helvecio;- cuando el corazón se te estremece pensando en la desigual fortuna de esas pasiones en que fuiste, alternativamente, el Romeo de tal Julieta y el Werther de tal Carlota; - cuando tus sienes se hielan de emoción al declarar una estrofa de Musset que rima acorde con tu sentir;- y cuando, en suma, admiras la mente preclara de los genios, la sublime virtud de los santos, la magna gesta de los héroes, inclinandote con igual veneración ante los creadores de Verdad o de Belleza.
Todos no se extasían, como tú, ante un crepúsculo, no sueñan frente a una aurora o cimbran en una tempestad; ni gustan de pasear con Dante, reír con Moliere, temblar con Shakespeare, crujir con Wagner; ni enmudecer ante el David, la Cena o el Partenón. Es de pocos esa inquietud de perseguir ávidamente alguna quimera, venerando a filósofos, artistas y pensadores que fundieron en síntesis supremas sus visiones del ser y de la eternidad, volando más allá de lo real. Los seres de tu estirpe, cuya imaginación se puebla de ideales y cuyo sentimiento polariza hacia ellos la personalidad entera, forman raza aparte en la humanidad: son idealistas.
Definiendo su propia emoción, podría decir quien se sintiera poeta: el Ideal es un gesto del Espíritu hacia alguna Perfección.