lunes, 4 de noviembre de 2013

Agustín Riganelli (Buenos Aires, 1890-1949)







































Escultor argentino. En sus comienzos trabajó en oficios que no estaban relacionados con su vocación de escultor (fue carpintero tallista con tan sólo 15 años), pero su estilo a la hora de esculpir los materiales le facilitó el camino del éxito. En 1914 presentó algunas de sus obras al Salón Nacional, pero fueron rechazadas. Decidió entonces organizar, junto a otros artistas también descartados del Salón bonaerense, el Primer Salón de Rechazados. Lo volvió a intentar dos años más tarde y, esta vez, sus obras fueron admitidas y expuestas, pero pasaron sin pena ni gloria. En 1918 se presentó al Salón pero, seguramente debido al escaso éxito de la exposición anterior, fue nuevamente rechazado.

En 1920 le llegó su primer premio; fue en la primera muestra individual de la Galería Costa con la escultura titulada Errabundo. Su nombre empezó a ser conocido. En los años sucesivos fue galardonado con numerosos premios: en 1921 ganó, con la escultura El busto del poeta Bufano, el segundo Premio Nacional y el primero Municipal del Salón Primavera. Al año siguiente consiguió el primer premio del Salón Primavera, con el Busto de Julián Aguirre. Ese mismo año realizó su primer viaje a Europa, concretamente a Palos de Moguer (España), donde levantó un monumento conmemorativo del vuelo del Plus Ultra.

Su carrera como escultor estaba en auge y continuó recibiendo galardones por sus trabajos. En 1924 y 1925 consiguió el Primer Premio Medalla de Oro del Salón Municipal en las categorías de escultura y talla en madera. Entre 1926 y 1930 realizó numerosas exposiciones, entre ellas la llevada a cabo en la Asociación de Amigos del Arte o en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde expuso dibujos y esculturas que alcanzaron un gran éxito.

De regreso a Argentina, fue invitado de honor del Museo Nacional de Santa Fe y expuso en dos ocasiones en los Salones de la Asociación Amigos del Arte y en el Salón del Diario “El Día” de la Plata, provincia de Buenos Aires. En 1937 volvió a Europa, en esta ocasión para formar parte de la Exposición Internacional de París, donde consiguió la Medalla de Plata. Ese año realizó su última exposición; en ella se pudieron admirar veintiocho de sus mejores obras.