martes, 31 de diciembre de 2013

Cándido López


















1902 

Muere en Baradero (provincia de Buenos Aires) Cándido López, notable pintor que documentó con precisión escenas de la guerra del Paraguay. Nació en Buenos Aires el 29 de agosto de 1840. 

Cuando se habla de la historia del arte argentino, siempre se nombra a los mismos "popes", olvidándose o dejando en segunda o tercera fila a otros grandes artistas. Un claro ejemplo de ello es Cándido López (1840-1902), nacido en Buenos Aires, que, al no participar de las características generales de sus contemporáneos, está considerado como un artista marginal. Estudió en el taller del italiano Baldesarre Verazzi -pintor y muralista- y con el argentino Carlos Descalzo -retratista y fotógrafo-. 

Precisamente, se asoció al fotógrafo Juan Soulá, con quien recorrió, entre 1859 y 1863, los pueblos de Mercedes, Bragado, Chivilcoy, Luján y Carmen de Areco, en donde realizó retratos al daguerrotipo y algunas pinturas, entre ellas el retrato al óleo realizado en 1862 al general Mitre. 

López recién fue aceptado como pintor 69 años después de su muerte. En 1963, sus descendientes le donaron al Museo Nacional de Bellas Artes una colección de cuadros de batallas pintados entre 1891 y 1902 y un autorretrato de 1858. Pero la donación recién fue aceptada cinco años después y presentado al público en 1971; el interés que el autorretrato produjo consiguió variar sustancialmente el concepto artístico que se tenía de él. Cosas del arte, como quien diría.

Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, en 1865, López se enroló en el Batallón de Voluntarios de San Nicolás con el grado de teniente 2º. Participó en varias batallas y el 22 de septiembre de 1866, en la batalla de Curupaytí, un casco de granada le despedazó la muñeca derecha: los primeros auxilios los realiza en Curuzú, el Dr. Lucilo del Castillo. Es llevado a Corrientes y trasladado al Hospital de Sangre, donde para evitar una incipiente gangrena continúa y le realizan una amputación arriba del codo. Esto lo obligó a educar su mano izquierda, con la cual plasmó en el lienzo todos los apuntes que había realizado a lápiz: croquis de uniformes, paisajes, batallas, campamentos con descripciones tan detalladas que más que pinturas parecen partes de batalla. La primera obra realizada por López con su mano izquierda, es Rancho donde vivía el Dr. Lucilo del Castillo en el Campamento de Tuyutí, se la regaló a su médico.

Para realizar las escenas de batallas, movimientos de tropas, desembarcos y la vida en los campamentos, utilizó un formato de lienzo muy particular, muy apaisado en una proporción de uno a tres (40 por 105 cm. -41 por 106cm.), lo que le permitía una narración al máximo detalle de acciones múltiples y simultáneas, como así también optó por puntos de vista elevados, lo que hace extender aún más la profundidad de las perspectivas y de esta manera poder desarrollar las acciones bélicas en superficies de terreno que se prolongan extensas, hasta la línea de horizonte, siempre ubicadas en la parte superior de la obra.

Su idea original era realizar al menos 90 cuadros de batallas pero alcanzó a pintar 58; en ellos vemos al 1er Cuerpo del Ejército Argentino pasar por el río Corrientes, cruzar el arroyo San Joaquín, el velatorio del primer soldado muerto perteneciente al Batallón de Guardias Nacionales de San Nicolás, los campamentos en Uruguayana, en Empedradro, en las costas del Paraná frente a Itapirú; las batallas de Tuyutí, Yataytí, Corá, Boquerón, Curupaytí, etcétera. También hay una descripción minuciosa con detalles miniaturistas de los uniformes de cada uno de los batallones de la Alianza como así también del ejército paraguayo, de las armas utilizadas, de las tareas que se realizaban en los campamentos, los preparativos para cruzar un río e infinidad de situaciones. 

Mitre escribió de su obra: "Sus cuadros son verdaderos documentos históricos por su fidelidad gráfica y contribuirán a conservar el glorioso recuerdo de los hechos que representan". Sin embargo, pasarán muchos años para que al "manco de Curupaytí" se lo reconozca como artista; también hoy habría que reconocerlo como uno de los primeros reporteros gráficos de nuestra historia. 

El 22 de septiembre de 1872 se casa con Emilia Magallanes, con quien tiene 12 hijos; en 1880 se establecen en un campo de Carmen de Areco, que pertenecía a la familia de su esposa, y se dedica a tareas agrícola-ganaderas, pero sin abandonar sus actividades pictóricas. Sus últimos años los pasó trabajando entre Buenos Aires y Merlo, realizando naturalezas muertas (algunas firmadas como Zepol, invirtiendo las letras de su apellido) y algunos otros motivos.

En marzo de 1885 se inaugura en el Club de Gimnasia y Esgrima la muestra de 29 pinturas al óleo que representan distintos episodios de la Guerra de la Triple Alianza. En 1887, agobiado por la pobreza, le escribe a Mitre pidiéndole que el Superior Gobierno le compre algunas obras y éste, interesándose no sólo como amigo sino como camarada de armas, publica el Catálogo descriptivo de la Colección de cuadros históricos; en septiembre de ese año, el Gobierno adquiere las 29 obras con destino al Museo Histórico Nacional. 

Cándido López no sólo fue contemporáneo de pintores como Eduardo Sívori, Ángel Della Valle y Ernesto de la Cárcova, sino que vivió durante los años en que se organizó la escena artística nacional con el surgimiento de la crítica especializada, la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, el Museo Nacional de Bellas Artes, las galerías, las exposiciones, etcétera. Sin embargo, al permanecer ajeno a esta explosión del medio artístico, trabajando en su obra, no fue tenido en cuenta como artista y, como es normal en el arte, no pudo gozar del reconocimiento de sus pares, de la gloria de su arte, del abrazo del público. En fin, su reconocimiento llegó demasiado tarde.