lunes, 30 de junio de 2014

Fohat - Claudio Tomassini Arte Digital









































Fohat es una palabra tibetana que designa uno de los dos conceptos más importantes de la Cosmogénesis Esotérica. Tenemos su correlato en el Eros de la Mitología Esotérica, en el Apam-Napta (“Hijo de las Aguas”) de los Vedas y del Ahura- Mazda, en el Daiviprakriti de las Escuelas Filosóficas Hindúes, particularmente de Samkhya, y en Toom y Khepera del antiguo Egipto.

 “Fohat es una cosa en el Universo aún no manifestado y otra cosa en el mundo fenomenal y cósmico”

En lo  Inmanifestado

 En lo inmanifestado, o sea, antes de la formación de Cosmos objetivos, Fohat está latente y coeterno con Parabrahman y Mulaprakriti (Para: más allá de ; Brahman: el Ser Cósmico) es la Consciencia Absoluta (o la Inconsciencia Absoluta de cualquier cosa en particular). Mulaprakriti (Mula: raiz; Prakriti: naturaleza, sustancia) es la raiz pre-cósmica de la sustancia universal, la naturaleza caótica antes de la organización del Cosmos Movimiento Absoluto, Fuerza Absoluta de Unión (entre) Consciencia y Sustancia, Fohat mantiene absolutamente unidos Parabrahman y su voz Mulaprakriti. Movimiento Absoluto en el (No)Ser Absoluto, une sin unir (pues nada existe separado), de la misma manera que se mueve sin moverse. Sin embargo, siendo Fohat el “incesante poder destructor y formador” , que simultáneamente une y separa, conecta y desconecta; siendo Fohat el deseo creador (que en el dominio cósmico es Kama-Eros) que impele a la manifestación, de su Todo Ilimitado (en sí mismo, Inmanifestado), cíclicamente  él aparta los prototipos del Padre y de la Madre, del Pensamiento y de la Materia, de la Subjetividad y de la Objetividad (Intra)Cósmicas, Parabrahman y Mulaprakriti –que como tales, son (simultáneamente) Padre-Madre , Pensamiento-resultado del Pensamiento, Sujeto-Objeto.

En lo Manifestado

 Entonces Fohat se convierte en el Rayo Divino de inagotable potencia creadora que inserta el Pensamiento Absoluto (ParaBrahman) en el seno de la proto-Madre (Mulaprakriti). El se vuelve de Hijo en Esposo (proceso que encontramos en las más diversas mitologías). El proceso que dará lugar a la construcción del Cosmos, se inició, como el despertar del hasta entonces latente Primer Logos. “Al principio, durmiendo en el seno de Mulaprakriti es entonces su Hijo. Al despertar se vuelve su Esposo y el ‘Padre Oculto’, manando la energía universal llamada Shekinat en la Cábala y Daiviprakriti en el Bhagavad Gita” . El Primer Logos sirve solamente como un centro transmisor de fuerza , la Luz del Logos, cuya fuente es Parabrahman. Y éste último, “habiendo aparecido por un lado como el Ego (sujeto activo consciente) y por otro como Mulaprakriti, actúa como la energía a través del Logos . Esta energía, la Luz del Logos (o Verbo de Parabrahman), es Fohat-Daiviprakriti.

Comienza a establecerse la dualidad Espíritu-Materia, Padre-Madre, Purusha-Prakriti . El Segundo Logos es justamente explicado así en la Doctrina Secreta: “Espíritu-Materia, Vida; o ‘Espíritu del Universo’; Purusha y Prakriti”.

 Continuamos citando la Doctrina Secreta de Helena Blavatsky, ilustrando lo que escribimos anteriormente, y abriendo camino para lo que seguirá:

 “Así como la Ideación Pre-Cósmica es la raiz de toda la consciencia individual, así también la Sustancia Pre-Cósmica  es el sustrato de la materia de nuestros diversos grados de manifestación.

 De ahí resulta que el contraste de esos dos aspectos de lo Absoluto es esencial para la existencia del Universo manifestado. Aislada de la Sustancia Cósmica, la Ideación Cósmica no podría manifestarse como consciencia individual; pues solo por medio de de un vehículo (Upadhi) de materia es como la consciencia emerge como ‘Yo soy Yo’, siendo necesaria una base física para concentrar un Rayo de la Mente Universal de cierto grado de complejidad. Y a su vez, separada de la Ideación Cósmica, la Sustancia Cósmica no pasaría de una abstracción vacía, y ninguna manifestación de consciencia podría surgir.

 El Universo Manifestado se halla, por tanto, informado por la dualidad, que viene a ser la esencia misma de su Ex-istencia como manifestación. Sin embargo, así como los polos opuestos de Sujeto y Objeto, de Espíritu y Materia, no son más que aspectos de la Unidad Una, que es su síntesis, así también en el Universo Manifestado existe ‘algo’ que une el Espíritu a la Materia, el Sujeto al Objeto”.

 La asunción nítida de la dualidad o diferenciación entre Ideación y Sustancia marca la transición del Segundo Logos hacia el Tercer Logos, dos momentos de manifestación cósmica. En la Doctrina Secreta se dice sobre el Tercer Logos: “La Ideación Cósmica; Mahat o Inteligencia, el Alma Universal del Mundo; El Numen Cósmico de la Materia, la base de las operaciones inteligentes de la Naturaleza”. Esto es: tenemos por un lado, el Diseño, la Arquitectura del Universo (la Ideación Cósmica), y por otro lado, la sustancia donde la obra, de acuerdo con las Ideas contenidas en la Mente Cósmica, se va a objetivar –siendo esa sustancia por consiguiente “la base de las operaciones inteligentes de la Naturaleza”. Numéricamente (como causa ideal), la sustancia es mental, conforme al postulado hermético: “El Universo es Mental”.