martes, 11 de junio de 2013

Leopoldo Marechal



























Leopoldo Marechal nace en Humahuaca 464, Ciudad de Buenos Aires, el 11 de junio de 1900. Poeta, narrador, dramaturgo y ensayista. Fue maestro y profesor de enseñanza secundaria. Durante el período 1944-1955 ocupó cargos oficiales. Esta última circunstancia lo llevó al enfrentamiento político con antiguos compañeros de generación literaria y relegó su propia obra al olvido durante dos décadas. Las nuevas generaciones, en cambio, redescubren la obra de Leopoldo Marechal, precursora-sobre todo en la narrativa- de las búsquedas de la literatura latinoamericana. La estrecha relación vida-obra, el voluntario exilio espiritual, la firmeza de sus convicciones, deben sumarse a los datos concretos de su biografía. La incidencia de lo autobiográfico en lo literario es, quizá un rasgo definitorio: la infancia en un barrio de Buenos Aires, los paseos por el campo, en Maipú, la labor de maestro que comienza a los veinte años, los viajes a Europa, elementos que Marechal recrea en su literatura, experiencia y vivencia que hacen no sólo a su formación sino al sentido de su obra. A los doce años escribe sus primeros versos sin dejar por eso de deambular por las calles prefigurando al poeta que, años después, descubrirá sus símbolos. Durante la década del 20 colabora en el periódico literario Martín Fierro (véase) y en la revista Proa. En 1926 viaja por primera vez a Europa, frecuenta en España a los redactores de La Gaceta Literaria y la Revista de Occidente, y se reúne en Francia, con los pintores y escultores del llamado "grupo de París": Butler, Basaldúa, Berni, Bigatti, Forner, Fioravanti, Spilimbergo. En 1929 realiza su segundo viaje a Europa. En 1930, en París, escribe los capítulos iniciales de Adán Buenosayres (véase). Se casa con María Zoraida Barreiro, quien habría de fallecer en 1947, y a quien dedicaLaberinto de Amor. En 1948 viaja otra vez a Europa. En 1950, decide convivir con Elbia Rosbaco, inspiradora de algunos de sus poemas. Muere en 1970 en Buenos Aires.

Oda didáctica de la mujer

Por eje de la tierra la pusieron,
de norte a sur atravesada.
El mundo gira sobre su mujer.

Escritos en su tabla resplandecen
los números primarios de la tierra:
el número que aguza
las pasiones del viento
y encabrita las aguas;
el número que da primaveras al mal
y verdor a la guerra;
el que dice los pesos y medidas
que a las armas convienen;

el que sabe los límites exactos
del amor con su sombra,
y el que renueva y lustra
la mocedad violenta de los días.
Guardadora de números la llamen
los que aprendan Mujer.

Hacia el norte limita con el cielo,
llorada realidad, ángel crecido;
al sur con la sabrosa pesadez de la tierra,
al este con el árbol,
con el buey al oeste.
Así la procelosa realidad
tiene su costa firme en la mujer:
en la mujer aviva su color y sonido
y enciende su coraje.
La mujer dice "Rosa",
y en otro nacimiento se confirma la rosa.

Fraternidad gozada de las tres dimensiones
y los cuatro elementos:
así diga el que aprende la mujer y su número.
Porque tiene del Agua
desnudo el cuerpo y ágil el talón;
y sin perder su integridad .
cobra la forma de los vasos;
y del mar cejijunto aprende guerras,
o el gracioso talante, de la lluvia.

Como el Aire, levanta
de sí misma su viento.
Sabe, como la Tierra,
dar una faz al día
y otra faz a la noche;
y ejerce, como el Fuego, la virtud
de templar los metales.

Después, sobre nosotros,
viento, lluvia y hoguera, la mujer;
y la noche y el día,
y sal en nuestros ojos
o canto en nuestra lengua.

Un misterio la sigue: quien lo toque
nacerá para siempre.

De "Odas para el hombre y la mujer" 1929