viernes, 21 de noviembre de 2014

Jorge Cafrune







































Jorge Antonio Cafrune nació en Jujuy, Argentina, 8 de agosto de 1937, en el seno de una familia de origen árabe. Cursó sus estudios secundarios en San Salvador de Jujuy mientras tomaba clases de guitarra.

Trasladado con toda su familia a Salta, el joven formó su primer grupo musical: Las Voces de Huayra, con el que grabó en 1957 su primer disco y realizó su primera gira. Tras grabar un segundo disco, el grupo se disolvió.

Poco después, Cafrune forma un nuevo grupo, Los cantores del Alba, pero finalmente decidió desarrollar su carrera artística en solitario. En esta nueva etapa, debutó en 1960 en el Centro Argentino de la ciudad de Salta para emprender inmediatamente después una larga gira que lo llevaría por varias provincias argentinas y, posteriormente, por Uruguay y Brasil. Precisamente en Uruguay tuvo su primera aparición televisiva. 

En 1962 Cafrune viajó a Córdoba para participar en el Festival de Cosquín, obteniendo un tremendo éxito y siendo elegido por el público como artista revelación. A partir de ese momento, grabó su primer disco en solitario y se sucedieron las apariciones en radio, televisión y teatros de todo el país.

En 1967 presentó la gira De a caballo por mi Patria, con la que recorrió el país. Además de su música, aportaba cintas y fotografías sobre las formas de vida, costumbres, cultura y tradición de las diversas regiones. 

Al finalizar esta gira, Cafrune inició, junto a otros artistas, una gira por los Estados Unidos y España. El éxito alcanzado en nuestro país fue extraordinario, tanto que decidió vivir en España, una decisión a la que no fue ajena su matrimonio con Lourdes López Garzón. 

Regresó a Argentina en 1977, a la muerte de su padre. Eran los tiempos de la dictadura de Videla. En el festival de Cosquín de enero de 1978 , el público le pidió una canción que estaba prohibida, Zamba de mi esperanza. Cafrune accedió a interpretarla, lo que provocó, según parece, amenazas de muerte por parte de algún miembro del ejército. 



En enero de 1978, Cafrune emprendió una viaje a caballo que lo llevaría a Yapeyú, lugar de nacimiento del libertador José de San Martín. Esa noche fue embestido por una camioneta conducida por un joven de 19 años, Héctor Emilio Díaz. Cafrune falleció ese mismo día a la medianoche, pero el hecho nunca fue esclarecido y para la justicia quedó sólo como un accidente.

Coplas del Payador Perseguido



Con permiso voy a entrar aunque no soy convidao
pero en mis pagos un asado no es de naides y es de todos
yo voy a cantar a mi modo después que haya churrasqueao.

Yo se que muchos dirán que peco de atrevimiento
si largo mi pensamiento pal rumbo que ya elegí
pero... siempre he sido así, galopiador contra el viento.

La sangre tiene razones que hacen engordar las venas
pena sobre pena y pena hacen que uno pegue el grito
la arena es un puñadito, pero hay montañas de arena.

No se si mi canto es lindo o si saldrá medio triste
nunca fuí zorzal ni existe, plumaje mas ordinario
yo soy pájaro corsario que no conoce el alpiste.

Vuelo porque no me arrastro, que el arrastrarse es la ruina
anido en árbol de espina lo mesmo que en cordillera,
sin escuchar la zonzera del que vuela lo gallina.

No me arrimo así nomá, a los jardines floridos
sin querer vivo alvertido pa no pisar el palito
hay pájaros que solitos se entrampan por presumidos.

Aunque mucho eh traqueteado no me engrilla la prudencia
es una falsa experiencia vivir temblándole a todo
cada cual tiene su modo, la rebelión es mi ciencia.

Yo soy de los del montón, no soy flor de invernadero
igual que el trébol campero crezco sin hacer barullo,
me apreto contra los yuyos y así lo aguanto al pampero.

Acostumbrado a las sierras yo nunca me se marear
y si me siento a alabar me voy yendo despacito,
pero aquel que es compadrito paga pa hacerse nombrar.

Si me dicen señor agradezco el homenaje
mas soy gaucho entre el gauchaje y soy nadie entre los sabios
y son para mi los agravios que le hagan al paisanaje.

La vanidad es yuyo malo que envenena toda huerta
es preciso estar alerta manejando el asador
pero no falta el varón que la riega hasta en su puerta.

El trabajo es cosa buena, es lo mejor de la vida
pero la vida es perdida trabajando en campo ajeno
unos trabajan de trueno, y es para otros la llovida.

El estanciero presume de gauchismo y arrogancia
el cree que es extravagancia que su peón viva mejor.
mas no sabe ese señor que por su peón tiene estancia.

El que tenga sus reales hace muy bien en cuidarlos
pero si quiere aumentarlos que a la ley no se haga el sordo
que en todo puchero gordo los choclos se vuelven malo.

Yo vengo de muy abajo y muy arriba no estoy
al pobre mi canto doy y así lo paso contento
porque estoy en mi elemento y ahí valgo por lo que soy.

Cantor que canta a los pobres ni muerto se ha de callar
pues ande vaya a para el canto de ese cristiano,
no ha de faltar el paisano que lo haga resucitar.

Si alguna vuelta he cantado ante panzudos patrones
he picaneado las razones profundas del pobrerío
yo no traiciono a los míos por palmas y patacones.

Si uno canta coplas de amor, de potros, de domador,
del cielo y de las estrellas
dicen que cosa mas bella, si canta que es un primor!

Pero si uno como Fierro por ahi se larga opinando
el pobre se va acercando con las orejas alertas
y el rico vicha la puerta y se aleja reculando.

Tal vez alguien haya rodado tanto como rodé yo
pero le juro créamelo!, que ví tanta pobreza
que yo pensé con tristeza, Dios por aquí y no pasó.

Nadie podrá señalarme que canto por amargao
si he pasao las que he pasao quiero servir de advertencia
el rodar no sera cencia, pero tampoco es pecao.

Amigos voy a dejarlos
está mi parte cumplida
en la forma preferida de una milonga pampeana
canté de manera llana ciertas cosas de la vida.

Ahura me voy no sé adonde
pa mí todo rumbo es bueno
los campos con ser ajenos los cruzo de un galopito
guarida no necesito yo se dormir al sereno.

Y aunque me quiten la vida
o engrillen mi libertad
o aunque chamusquen quizá
mi guitarra en los fogones
han de vivir mis canciones en el alma de los demás.

No me nuembren que es pecao
y no comenten mis trinos
yo me voy con mi destino pal lao donde el sol se pierde
tal vez alguno se acuerde que aquí cantó un argentino.



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